A veces la piel no empeora: se defiende.
Cambios en la textura, reacciones inesperadas o sensación de incomodidad son formas que
tiene la piel de pedirnos bajar el ritmo. Aprender a leer estas señales es parte esencial de un
cuidado consciente.
Señal 1 · La piel se siente tirante aunque hidrates
Cuando la piel se siente tirante incluso después de aplicar crema, suele indicar un
desequilibrio en su función barrera. En estos casos, conviene simplificar la rutina y priorizar
el confort.
Señal 2 · Reacciona a productos que antes toleraba
La piel puede volverse más sensible cuando está sobreestimulada. No siempre es alergia: a
menudo es una señal de saturación.
Señal 3 · Aparecen rojeces intermitentes
Las rojeces puntuales pueden ser una respuesta a fricción, exceso de activos o cambios
bruscos. Escuchar la piel y reducir estímulos ayuda a recuperar el equilibrio.
Señal 4 · La textura se vuelve irregular
Una piel sobretratada puede perder uniformidad. Exfoliar menos y cuidar el gesto suele
marcar una diferencia notable.
Señal 5 · La piel no parece absorber nada
Cuando la piel parece saturada, más producto no es la solución. Simplificar y dar tiempo
permite que la piel vuelva a responder.
Qué hacer cuando la piel pide calma
Reducir pasos, espaciar exfoliaciones y mantener solo lo esencial ayuda a restablecer el
equilibrio. Un sérum ligero como LUMI y una crema envolvente como VELLE acompañan la
piel sin forzarla.
Cierre
Escuchar la piel es tan importante como cuidarla. Cuando se respeta su ritmo, la piel
responde con tiempo y constancia.
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