La piel no tiene las mismas necesidades por la mañana que por la noche. Comprender este
ritmo natural es una de las bases del cuidado facial consciente.
Preparar la piel no significa hacer más pasos, sino elegir bien cada gesto, respetando su
biología y su capacidad natural de regeneración.
Preparar la piel por la mañana
Durante el día, la piel necesita equilibrio, protección y confort.
Limpieza suave: por la mañana, la piel no necesita una limpieza agresiva. Un limpiador
delicado es suficiente para eliminar restos de sudor y secreción sebácea sin alterar la
barrera cutánea.
Activar la piel sin saturarla: tras la limpieza, la piel está más receptiva. Es el momento de
aplicar un sérum ligero que ayude a mejorar la textura y aportar luminosidad, como LUMI,
que acompaña la piel sin sobrecargarla.
Sellar y proteger: una crema adecuada ayuda a mantener la hidratación y reforzar la barrera
cutánea. Cremas como VELLE aportan confort y equilibrio durante el día.
Protección solar: el último gesto de la rutina de mañana debe ser siempre la protección
solar. Aplicar un fotoprotector adecuado ayuda a preservar la calidad de la piel y a
protegerla frente al envejecimiento prematuro y las agresiones externas.
Preparar la piel por la noche
La noche es el momento de la regeneración.
Limpieza consciente: por la noche es fundamental retirar maquillaje, protector solar e
impurezas acumuladas durante el día.
Tratamiento reparador: con la piel limpia, aplicar un sérum ayuda a acompañar los
procesos naturales de regeneración.
Nutrir y respetar los tiempos: una crema aplicada antes del descanso acompaña a la piel
mientras se regenera, ayudando a mantener confort y elasticidad.
La exfoliación: cuándo y cómo
La exfoliación es un gesto útil cuando se realiza con suavidad y criterio. No todas las pieles
necesitan exfoliarse igual.
Piel normal o mixta: exfoliación suave 1–2 veces por semana.
Piel seca o sensible: una vez cada 7–10 días, siempre con fórmulas delicadas.
Piel grasa o con tendencia a imperfecciones: hasta 2 veces por semana, observando siempre
la respuesta de la piel.
El mejor momento para exfoliar es por la noche. Después, aplicar un sérum como LUMI y
una crema como VELLE ayuda a restaurar el confort.
Cierre
Preparar la piel por la mañana y por la noche no es una cuestión de cantidad, sino de
criterio, constancia y respeto.
Cuando la piel se acompaña correctamente, responde.
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